Pareja en la cama, tomados de la mano apasionadamente.

Cunnilingus durante la menstruación: sí, pero con algunas precauciones.

Muchos artículos sobre el tema afirman que el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual no es mayor durante la menstruación. Sin embargo, la literatura científica ofrece una perspectiva más matizada. El contacto entre la boca y la sangre es una vía de transmisión documentada para ciertas infecciones.Entre ellas se incluyen el VIH, el VPH y, potencialmente, la hepatitis C, aunque este riesgo suele ser bajo en comparación con otras prácticas sexuales. Una revisión publicada en el International Journal of Epidemiology confirma que el riesgo existe, pero sigue siendo difícil de cuantificar con precisión, lo que justifica la cautela en lugar de la alarma.

Esto no significa que debas abandonar esta práctica cada mes. Significa que la decisión debe tomarse con información precisa, sin minimizarla ni exagerarla. Lo que realmente dicen los estudios, cómo protegerte de forma práctica y cómo gestionar el flujo sin estar constantemente pensando en ello.

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Un detalle que lo cambia todo

El clítoris, centro del placer durante el cunnilingus, no es la fuente del flujo sanguíneo. El riesgo no proviene de la zona que se estimula, sino del contacto entre la boca y la sangre que fluye a su alrededor.

Lo que realmente muestran los estudios

Una revisión fundamental publicada en 1998 en la revista Sexually Transmitted Infections analizó toda la literatura disponible sobre la transmisión viral por vía oral-genital. Sus hallazgos siguen siendo la base del conocimiento actual sobre el tema, complementado desde entonces por estudios más recientes y precisos sobre virus específicos.

En cuanto al VIH, esta revisión documenta casos de transmisión de mujer a mujer durante el sexo oral, además de la ya conocida transmisión de pene a boca. Una revisión sistemática más reciente, publicada en 2008 en el International Journal of Epidemiology, intentó cuantificar con precisión este riesgo basándose en diez estudios disponibles. Su conclusión es inequívoca: el riesgo de transmisión del VIH a través del sexo oral no es cero, pero sigue siendo mucho menor que el de la penetración vaginal o anal, y los datos existentes no permiten una cuantificación precisa. Los propios autores recomiendan el uso de preservativos o barreras bucales para limitar este riesgo. Es precisamente esta incertidumbre la que lleva a que las recomendaciones de salud pública sean cautelosas en lugar de tranquilizadoras.

Infección Lo que muestran los estudios
El VIH La transmisión está documentada por los casos notificados; el riesgo por contacto es bajo, pero no nulo, y resulta difícil de cuantificar con precisión.
Virus del Papiloma Humano (VPH, por sus siglas en inglés) El riesgo es bajo, pero está establecido para la persona que practica el cunnilingus, independientemente de las normas.
Hepatitis C La transmisión es posible, pero poco frecuente; el ARN viral es detectable en la saliva, aunque se considera que su capacidad infecciosa es baja.
Herpes (HSV-1) Factor de riesgo establecido para la persona que recibe cunnilingus, transmitido a través de la saliva independientemente de la sangre.
Sífilis Transmisión documentada por contacto con una lesión, con una probabilidad estimada de alrededor del 1% por acto en algunas cohortes estudiadas.

Esta tabla no pretende alarmar, sino poner las cosas en perspectiva. La mayoría de estos riesgos existen independientemente de la menstruación, excepto el VIH, donde el contacto con sangre sigue siendo un factor agravante reconocido. En una relación donde ambos miembros de la pareja se han sometido a pruebas y son exclusivos, este riesgo se vuelve mínimo. Es principalmente fuera de este contexto, o sin haberse realizado pruebas recientemente, cuando se vuelve significativo.

El dique dental: un dispositivo de protección que existe pero que se comprende mal.

Un preservativo protege durante la penetración, pero la mayoría de la gente no piensa espontáneamente en algo similar para el sexo oral. Precisamente para eso sirve la barrera bucal, una lámina cuadrada de látex o poliuretano que se coloca sobre la vulva durante el cunnilingus para evitar el contacto directo entre la boca y la sangre o las mucosas.

Se puede encontrar en farmacias, algunos centros de salud sexual, en internet o en tiendas para adultos. También se puede fabricar a partir de un condón común, cortando la punta y abriéndolo longitudinalmente para crear un rectángulo de látex. Una vez insertado, una gota de lubricante a base de agua entre la vulva y el preservativo aumenta la sensibilidad y ayuda a mantenerlo en su lugar.

💬 No te preocupes si no funciona la primera vez.

Varias mujeres que lo han probado comentan que reduce la sensibilidad o no se mantiene bien en su sitio, sobre todo la versión casera. Una barrera vaginal diseñada específicamente para este fin, más fina y ancha, suele dar mejores resultados que la versión improvisada. Al igual que el preservativo en sus inicios, también conlleva cierta incomodidad social; hablar de ello de antemano es perfectamente normal.

Sin una barrera bucal, algunas precauciones reducen el riesgo.

Si no es posible utilizar una barrera de goma dental, algunas medidas sencillas al menos reducen los factores agravantes, aunque no eliminen el riesgo relacionado con la propia sangre.

Evite cepillarse con fuerza justo antes o después. Cepillarse los dientes, usar hilo dental o enjuague bucal en la hora anterior o posterior provoca pequeños sangrados de las encías que pasan desapercibidos, pero que abren una puerta adicional.

Informe en caso de lesiones orales visibles. · Una afta, gingivitis o cualquier otra herida en la persona que practica justifica la espera, independientemente del momento del ciclo.

Hazte la prueba si tienes alguna duda. · Si ya se ha practicado sexo oral sin protección, la prueba sigue siendo la mejor manera de eliminar cualquier duda, especificando al profesional sanitario que se trató de sexo oral, para que también pueda tomar una muestra de la garganta si es necesario.

Gestionar el flujo sin pensar constantemente en ello.

Una vez abordada la cuestión del riesgo, queda el aspecto práctico, que a menudo preocupa más que la propia salud. Existen varias opciones que permiten disfrutar del momento sin tener que estar pendiente de cada uno de los movimientos.

Un tampón o una copa menstrual retienen el flujo dentro de la vagina mientras la estimulación se concentra en el clítoris, que de todos modos no es la zona donde fluye la sangre. Una ducha es otra opción sencilla; el agua corriente lo limpia todo de inmediato, permitiendo la intimidad sin ningún esfuerzo consciente. Para quienes prefieren quedarse en la cama, una toalla oscura colocada bajo la pelvis evita la preocupación de manchar las sábanas sin arruinar el momento.

El flujo también varía a lo largo del día, siendo generalmente más ligero por la mañana después de una noche de descanso. Si bien la idea de la sangre puede seguir siendo un obstáculo real, no es un problema que deba resolverse a toda costa; existen otras soluciones. formas de mantener la intimidad durante la menstruación que son igualmente adecuados, desde el masturbación a juegos previos prolongados.

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¿Por qué la sangre también modifica el terreno vaginal?

Independientemente de si se practica sexo oral o no, la sangre menstrual eleva naturalmente el pH vaginal. Un estudio publicado en BMC Microbiology determinó que un ambiente vaginal saludable se mantiene normalmente con un pH de alrededor de 3,8, gracias a los lactobacilos que producen ácido láctico. Durante la menstruación, estas bacterias protectoras disminuyen temporalmente, lo que explica por qué las infecciones vaginales a veces son ligeramente más frecuentes en este periodo, con o sin sexo oral.

En términos prácticos, esto no cambia el procedimiento para el cunnilingus, pero explica por qué la higiene simple antes y después del coito sigue siendo útil, sin exagerar con el lavado, lo que alteraría aún más este equilibrio ya alterado por la menstruación misma. Estas variaciones también afectan a tu libido, que fluctúa naturalmente con el ciclo, no solo durante la menstruación.

Preguntas frecuentes

En una relación estable y probada, ¿sigue siendo necesario utilizar una barrera bucal?+

Si ambos miembros de la pareja mantienen una relación exclusiva y han dado negativo en las pruebas recientemente, el riesgo es muy bajo. Los estudios citados anteriormente se refieren principalmente a situaciones de exposición con una pareja infectada o cuyo estado serológico se desconoce. La precaución es especialmente importante al inicio de una relación o en situaciones donde se desconoce con certeza el estado serológico.

¿El sabor o el olor de la sangre realmente cambian la experiencia?+

La sensación varía mucho de una persona a otra; algunas apenas lo notan, mientras que a otras les molesta el sabor metálico de la sangre. Ninguna de estas reacciones es anormal. Si resulta un inconveniente real, existen opciones para controlar el flujo menstrual (tampones, copas menstruales, duchas vaginales) que limitan este contacto directo sin impedir la estimulación del clítoris.

¿Es posible contraer alguna enfermedad incluso sin presentar lesiones visibles en la boca?+

Es totalmente posible. Las microlesiones, por ejemplo las causadas por cepillarse los dientes con demasiada fuerza o por tener las encías sensibles, suelen ser invisibles a simple vista, a diferencia de un corte o una afta. Precisamente por eso, la ausencia de una lesión visible no garantiza la ausencia total de riesgo.

¿El sexo oral durante la menstruación favorece las infecciones por hongos?+

El riesgo se debe principalmente al desequilibrio del pH causado por la propia sangre, no al cunnilingus. Una higiene básica con agua tibia antes y después de la relación sexual es suficiente; no es necesario usar jabones fuertes ni realizar duchas vaginales, ya que esto solo empeoraría este desequilibrio temporal en lugar de corregirlo.

Es una cuestión de información, no de prohibición.

El sexo oral durante la menstruación no debe evitarse, pero tampoco es completamente inocuo para la salud, al contrario de lo que sugieren muchos artículos. Con una barrera bucal, el riesgo es comparable al de cualquier otro momento del ciclo. Sin ella, en una relación estable y de confianza, el riesgo sigue siendo bajo. Es principalmente fuera de este contexto donde se justifica la precaución. El resto —el sabor, la fluidez, la forma de practicarlo— es cuestión de preferencia personal, no de salud.

Fuentes y referencias

Este artículo se basa exclusivamente en estudios publicados en revistas científicas revisadas por pares.

  1. Edwards S, Carne C. (1998). El sexo oral y la transmisión de infecciones de transmisión sexual virales. Infecciones de transmisión sexual. DOI: 10.1136/sti.74.1.6
  2. Baggaley RF, White RG, Boily MC. (2008). Revisión sistemática de las probabilidades de transmisión orogenital del VIH-1. International Journal of Epidemiology. DOI: 10.1093/ije/dyn151
  3. Schmidt R, Carson PJ, Jansen RJ. (2019). Resurgimiento de la sífilis en Estados Unidos: Evaluación de los factores que contribuyen a ello. Revista estadounidense de salud masculina. DOI: 10.1177 / 1178633719883282
  4. Ferreiro MC, Dios PD, Scully C. (2005). ¿Transmisión del virus de la hepatitis C a través de la saliva? Enfermedades orales. DOI: 10.1111 / j.1601-0825.2005.01076.x
  5. O'Hanlon DE, Come RA, Moench TR. (2019). El pH vaginal se mide in vivo; los lactobacilos determinan el pH y la concentración de ácido láctico. BMC Microbiología. DOI: 10.1186/s12866-019-1388-8
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