Actividad física durante tu periodo

Hacer ejercicio durante la menstruación: ¿buena o mala idea?

Calambres, fatiga, el sofá llamándote, y sin embargo, todo el mundo te dice que necesitas hacer ejercicio durante la menstruación. Esto es parcialmente cierto. Varios estudios recientes confirman que El ejercicio en realidad reduce el dolor menstrual.Pero algunas de las cosas que se leen sobre el tema, estadísticas impactantes y consejos milagrosos sobre la fase ideal del ciclo para entrenar, van mucho más allá de lo que realmente muestran los estudios.

¿Qué es sólido, qué sigue siendo objeto de debate entre los propios investigadores y, sobre todo, cómo avanzar sin forzarse ni sentirse culpable si uno no quiere hacerlo?

🏃♀️

El tipo de ejercicio importa menos que la constancia. Los estudios más sólidos muestran resultados a lo largo de varias semanas de práctica, no de una sola sesión.

¿Qué es lo que realmente está probado contra los calambres?

En cuanto al dolor menstrual y la dismenorrea, la investigación es sólida y bastante consistente. Todos los tipos de ejercicio probados en estudios recientes reducen el dolor, e incluso la relajación guiada se destaca como la más efectiva, por delante del yoga y el cardio tradicional. No hay necesidad de obligarse a correr si no te apetece.

Lo más importante a tener en cuenta es que los mejores resultados se obtienen con programas que se siguen a largo plazo, durante al menos 8 semanas, con 3 sesiones semanales de unos treinta minutos cada una. En otras palabras, lo que marca la diferencia no es el entrenamiento apresurado del primer día de la menstruación, sino una práctica regular establecida a lo largo de varios meses.

por qué funciona El ejercicio aumenta las beta-endorfinas, que actúan como analgésicos naturales, y mejora la circulación pélvica. También reduce ciertos marcadores inflamatorios asociados al dolor. No es nada mágico, simplemente fisiología confirmada estudio tras estudio.

El mito de la fase ideal para el rendimiento

Seguramente ya has leído que debes entrenar intensamente al inicio de tu ciclo menstrual, justo después de la menstruación, porque supuestamente los niveles de estrógeno están en su punto máximo para ganar fuerza y ​​músculo. Este consejo es muy común en el mundo del fitness. El problema es que las investigaciones más recientes lo ponen seriamente en duda, y esto aún se está confirmando en 2026.

🔴

Lo que solemos escuchar

La fase folicular es claramente superior para ganar fuerza y ​​masa muscular; el entrenamiento intenso debe programarse en torno a esta fase.

🟢

Lo que muestran los datos

Una revisión general reanalizó todos los metaanálisis existentes y encontró efectos considerados "triviales", demasiado débiles como para constituir la base de una recomendación real.

Recientemente, varios investigadores revisaron todos los estudios disponibles sobre este tema, y ​​su conclusión es clara: el efecto de la fase del ciclo en la fuerza o el aumento de masa muscular es demasiado débil e inconsistente entre los distintos estudios como para considerarlo una regla de entrenamiento infalible. Otra revisión, centrada en atletas femeninas de élite, incluso halló resultados totalmente contradictorios entre los estudios.

💬 Un estudio muy reciente confirma

Un estudio publicado en mayo de 2026 en el Diario de la Fuerza y ​​Acondicionamiento de Investigación El estudio evaluó directamente el efecto de la fase del ciclo menstrual sobre la potencia anaeróbica (prueba de Wingate) y el esfuerzo percibido en mujeres con ciclos regulares. El resultado: no se observaron diferencias significativas entre las fases. Esto constituye una evidencia más que concuerda con revisiones previas.

No es que la idea sea del todo errónea; algunos estudios pequeños y aislados muestran una ligera ventaja durante la fase folicular. Sin embargo, este efecto sigue siendo demasiado débil e inconsistente como para justificar reorganizar todo tu entrenamiento en función de tu ciclo. Si te sientes más fuerte ciertos días, hazle caso. Si te sientes culpable por no seguir este programa al pie de la letra, puedes abandonarlo sin problema.

Deporte y síndrome premenstrual: la ciencia es más cautelosa de lo que decimos.

Aquí es donde gran parte del contenido en línea se excede un poco. El estudio más citado sobre ejercicio y síndrome premenstrual, realizado por un investigador de la Universidad de Birmingham, se resume habitualmente como prueba irrefutable de que el ejercicio hace desaparecer los síntomas premenstruales. Su conclusión real es más modesta: señala la falta de datos sólidos sobre el tema y solicita más investigación. Un análisis más reciente llega, en general, a la misma conclusión cautelosa: existe una señal positiva, pero los estudios disponibles siguen siendo de calidad desigual.

Esto no significa que el ejercicio no ayude con los síntomas premenstruales como la fatiga, la irritabilidad y la hinchazón. Estudios más recientes han encontrado una relación entre la actividad física regular y síntomas menos pronunciados. Sin embargo, las cifras exageradas y redondeadas que a veces circulan, como la de una "reducción del 50%", se basan en la literatura científica disponible hasta la fecha. El ejercicio probablemente ayuda, pero de forma moderada; no es una cura milagrosa.

Mujer corriendo durante su período

Cuando el deporte se convierte en el problema, no en la solución.

Esta es la parte que rara vez se menciona en los artículos que ensalzan los beneficios del ejercicio durante la menstruación. En el otro extremo, el exceso de ejercicio combinado con una dieta inadecuada puede alterar por completo, o incluso detener, la menstruación.

Este mecanismo se denomina déficit energético relativo del ejercicio (RED-S). Cuando el cuerpo no recibe suficientes calorías para cubrir sus necesidades básicas y la energía gastada durante el entrenamiento, suspende ciertas funciones que considera no esenciales a corto plazo, como la reproducción. Esto provoca una disminución de las hormonas reproductivas que puede derivar en la ausencia total de menstruación, una afección conocida como amenorrea.

Esto no es marginal. Los trastornos menstruales relacionados con este desequilibrio afectan aproximadamente al 20 % de las atletas femeninas activas en general, cifra que asciende al 44 % entre las bailarinas y al 51 % entre las corredoras de resistencia, según datos recopilados en una revisión de 2022. La ausencia de menstruación nunca es un buen indicador de forma física, aunque a veces se presente como tal en ciertos círculos deportivos.

Esto no afecta a la deportista ocasional que sale a caminar 30 minutos durante su periodo, no se preocupe. El riesgo reside principalmente en el entrenamiento intenso y repetido a lo largo del tiempo, combinado con una ingesta calórica insuficiente. Si su menstruación se vuelve irregular, más leve o desaparece por completo mientras entrena mucho, no es algo insignificante; conviene consultar con un médico en lugar de considerarlo un efecto secundario normal de su nivel de actividad física.

Cómo moverse de forma inteligente durante la menstruación.

En la práctica, esto es lo que se desprende de todo esto. No hay una fórmula mágica, solo un enfoque razonable basado en lo que confirman los estudios.

Busca la constancia en lugar de la intensidad ocasional. · Los beneficios contra los cólicos menstruales provienen de una práctica que se extiende a lo largo de varias semanas, no de una sola sesión el día de la menstruación.

Prueba la relajación guiada. · Sorprendentemente eficaz en estudios recientes, y accesible incluso en días en los que la idea de sudar no te atrae en absoluto.

Ajusta la intensidad diariamente., no de acuerdo con un cronograma teórico de fases del ciclo que no ha demostrado un efecto sólido en el rendimiento.

Controla tu periodo a lo largo del tiempo. Si estás entrenando intensamente, los ciclos que se vuelven menos frecuentes o desaparecen nunca son un detalle que debas ignorar.

Mujer practicando yoga para aliviar el dolor menstrual.

Y lo más importante, si no te apetece hacer ejercicio un día de tu periodo, no es un fracaso. Ningún estudio afirma que saltarse un entrenamiento durante la menstruación anule semanas de práctica regular. El cuerpo necesita descansar por sus razones.

Muévete libremente, sea cual sea tu ritmo.

Nuestras bragas menstruales ofrecen una sujeción segura durante el ejercicio, sin temor a fugas, para que puedas concentrarte en tu entrenamiento en lugar de preocuparte por tu protección.

Preguntas frecuentes

¿Qué deporte es el más recomendable para el primer día de la menstruación, que suele ser el más doloroso?+

Ningún estudio identifica un deporte milagroso para este día en particular. Caminar, estirar suavemente o realizar una sesión de relajación guiada siguen siendo buenas opciones de baja intensidad. Lo importante es prestar atención a tu nivel de dolor ese día en lugar de seguir una regla fija; algunas mujeres prefieren no hacer nada el primer día y retomar la actividad física más adelante, lo cual coincide perfectamente con los datos disponibles.

¿Realmente el deporte puede regularizar mi menstruación?+

La actividad física moderada y regular puede favorecer un ciclo menstrual generalmente saludable, pero no es una forma directa de regular los periodos irregulares, que a menudo tienen causas hormonales específicas que deben ser evaluadas por un médico. Por el contrario, el ejercicio excesivo sin una ingesta calórica suficiente puede tener el efecto opuesto y alterar completamente el ciclo, o incluso detenerlo por completo.

¿De verdad necesito programar mis entrenamientos intensos en función de mi fase folicular?+

No necesariamente. Las revisiones más recientes y rigurosas sobre el tema, incluyendo un estudio publicado a principios de 2026, concluyeron que el efecto era demasiado débil e inconsistente como para considerarlo una estrategia de entrenamiento válida. Si te gusta planificar tus sesiones según tu ciclo y te ayuda a mantenerte organizado, no hay ningún problema. Pero no te sientas culpable si tu horario no se ajusta a este calendario; la ciencia no respalda firmemente la idea de que vayas a perder rendimiento por ello.

Se me ha retirado la regla desde que empecé a entrenar mucho, ¿es grave?+

Esto merece atención; no se trata simplemente de un inofensivo «efecto secundario» del entrenamiento intenso. La ausencia de menstruación en una atleta activa suele indicar un déficit energético relativo, que a largo plazo puede afectar la densidad ósea. Consulta con un médico, idealmente uno con experiencia en medicina deportiva, para evaluar tu ingesta calórica en relación con tu nivel de actividad.

Sí, hay que avanzar, pero sin dogmatismos.

El ejercicio sí ayuda con el dolor menstrual; la ciencia lo confirma constantemente. El resto —el calendario perfecto de fases, las espectaculares estadísticas del síndrome premenstrual— debe tomarse con cautela. El mejor ejercicio durante la menstruación es simplemente el que te apetezca hacer ese día, ni más ni menos. Y la verdadera señal de alerta no es saltarse una sesión, sino notar que tu menstruación se vuelve irregular por excederte.

Fuentes y referencias

  1. Lin YH, et al. (2024). Eficacia comparativa de diferentes ejercicios para reducir la intensidad del dolor en la dismenorrea primaria: una revisión sistemática y un metaanálisis en red. Medicina deportiva - Abierto. DOI: 10.1186/s40798-024-00718-4
  2. Zhang Y, et al. (2025). Eficacia y seguridad del ejercicio terapéutico para la dismenorrea primaria: una revisión sistemática y un metaanálisis. Frontiers in Medicine. DOI: 10.3389 / fmed.2025.1540557
  3. Mihalache A, et al. (2023). La evidencia actual no muestra ninguna influencia de la fase del ciclo menstrual de la mujer en el rendimiento de fuerza agudo ni en las adaptaciones al entrenamiento con ejercicios de resistencia. Fronteras en el deporte y la vida activa. DOI: 10.3389/fspor.2023.1054542
  4. Lambright KR, et al. (2026). No se observó ningún efecto de la fase del ciclo menstrual en la potencia de salida de Wingate ni en el esfuerzo percibido en mujeres con ciclos menstruales regulares. Diario de la Fuerza y ​​Acondicionamiento de Investigación. DOI: 10.1519/JSC.0000000000005503
  5. Daley A. (2009). Ejercicio y sintomatología premenstrual: una revisión exhaustiva. Revista de salud de la mujer. DOI: 10.1089/jwh.2008.1098
  6. Pearce E, et al. (2020). Ejercicio para el síndrome premenstrual: una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos controlados aleatorios. Abierto BJGP. DOI: 10.3399/bjgpopen20X101032
  7. Dózsa-Juhász O, et al. (2023). Investigación del síndrome premenstrual en relación con la actividad física, el nivel de estrés percibido y el estado mental. Frontiers in Public Health. DOI: 10.3389/fpubh.2023.1223787
  8. Holtzman B, Ackerman KE. (2022). Deficiencia energética relativa en el deporte (RED-S): implicaciones científicas, clínicas y prácticas para la atleta femenina. Revista Alemana de Medicina Deportiva. DOI: 10.5960/dzsm.2022.541
Volver al blog

Dejar un comentario

Veuillez note que les commentaires doivent être approuvés avant d'être publiés.

Los artículos en el sitio contienen información general que puede contener errores. Estos artículos no deben ser considerados de ninguna manera como un consejo, diagnóstico o tratamiento médico. Ante cualquier duda o consulta, siempre pide cita con tu médico o ginecólogo.

NUESTRAS BRAGAS MENSTRUALES

1 de 4